Se acabó, sí… pero se acabó a lo grande. La luz y el sonido —esas compañeras de viaje que nos rodean a diario casi sin que reparemos en ellas— tomaron el protagonismo en un cierre brillante, de la mano de Yaiza García y Jimena Carbayo, alumnas del grupo BC2B, que consiguieron reunir a profesores, alumnos y personal del centro en un hall convertido, por un rato, en pequeño laboratorio de maravillas.
Hablaron de lo que hace a la luz y al sonido casi hermanos… y, al mismo tiempo, tan distintos.
La luz: onda electromagnética.
El sonido: onda mecánica.
Una viaja incluso en el vacío; la otra, en ese silencio absoluto del espacio, simplemente deja de existir.
Sus oscilaciones —una perpendicular, otra coincidente— marcan su carácter. Sus obstáculos y aberturas, su comportamiento cotidiano. Y mientras la luz se resiste a la difracción, el sonido se entrega a ella con gusto.
Y llegó el momento estelar: ver el sonido. Sí, verlo. Ese capricho que casi todos hemos tenido alguna vez se convirtió hoy en realidad para disfrute del público en el IES Venancio Blanco. Un broche final que difícilmente podría haber sido más espectacular.
Nuestro agradecimiento a los alumnos de ESO y Bachillerato, que han honrado durante esta semana las palabras de Marie Curie:
“Nada en la vida debe temerse, solo debe ser entendido. Ahora es el momento de comprender más, para que podamos temer menos.”
Gracias, de corazón, a José Pérez, Iker Díez, Gimena Galloso, Ángel Hebrero, Laura Colomé, Pablo Hernández, Iker Frutos, Sergio Barbero, Yaiza García y Jimena Carbayo.
Y gracias también a todas las personas que han participado, apoyado y disfrutado de esta fiesta del saber.
Hasta otra… que la ciencia siempre vuelve.











